Hace un par de días, vino una amiga de Valladolid y fuimos a un bar a tomar algo. Y allí estaban, dos preciosos sillones Chesterfield de terciopelo negro, esperando que nos sentáramos, y eso hicimos. Era el sillón más cómodo donde me había sentado nunca,además era suave y acogedor.
De repente pensé que uno de esos sillones sería perfecto para el rincón de mi habitación donde sólamente hay una guitarra abandonada apoyada sobre la pared. Y tenía la utilidad perfecta: un sillón para leer.
Me gustaría tener un sillón para leer, o mejor, ESE sillón para leer. Podría crear un rincón mágico para sentarme a leer, donde deboraría los libros evadiéndome de la realidad.
Seguramente suene a niño caprichoso que quiere un sillón para leer, y pensaréis que puedo leer en cualquier rincón, y estáis en lo cierto. Pero quiero ESE sillón. Seguramente Holden Caulfield me contaría más cómodamente su historia ahí recostado.
lunes, 25 de abril de 2011
sábado, 23 de abril de 2011
Cruz del Castillo.
Ayer me fui a pasar la mañana al monte con unos amigos. Subimos a la cima de la Cruz del Castillo, a 1.432 m de altitud y con varios caminos de ascenso (como todo en esta vida).
El primero que tomamos fue uno de los más difíciles, pero fue maravilloso. Tuvimos que ayudarnos de las manos porque había tramos con mucha verticalidad, tuvimos que reptar por el interior de una cueva...y después de hacer toda estas cosas, la niebla no nos permitía ver la cima y tuvimos que retroceder, pues temíamos perdernos, así que descendimos hasta el punto de salida.
Entonces cogimos la senda "fácil" pero claro, después de los kilómetros que habíamos hecho por el otro camino, las piernas ya comenzaban a cansarse. Pero, tras una hora caminando y ascendiendo, llegamos a la cima. Fue una sensación increíble, pues allí arriba no se veía nada debido a la niebla. Pero de repente, se abrió un claro en las nubes y fue una sensación increíble, sentí que estaba volando, pero sin avión.
Sin duda ayer fue una de las experiencias más increíbles que he vidido hasta el momento.



El primero que tomamos fue uno de los más difíciles, pero fue maravilloso. Tuvimos que ayudarnos de las manos porque había tramos con mucha verticalidad, tuvimos que reptar por el interior de una cueva...y después de hacer toda estas cosas, la niebla no nos permitía ver la cima y tuvimos que retroceder, pues temíamos perdernos, así que descendimos hasta el punto de salida.
Entonces cogimos la senda "fácil" pero claro, después de los kilómetros que habíamos hecho por el otro camino, las piernas ya comenzaban a cansarse. Pero, tras una hora caminando y ascendiendo, llegamos a la cima. Fue una sensación increíble, pues allí arriba no se veía nada debido a la niebla. Pero de repente, se abrió un claro en las nubes y fue una sensación increíble, sentí que estaba volando, pero sin avión.
Sin duda ayer fue una de las experiencias más increíbles que he vidido hasta el momento.
viernes, 15 de abril de 2011
Seco.
Sí, estoy seco. Estoy pasando por una sequía de ideas. Ahora mismo se avecina una época un tanto caótica, pues son los exámenes finales, y después selectividad, donde me juego el acceso a la universidad, y claro, mi mente no puede pensar en otra cosa....
domingo, 20 de marzo de 2011
Ibai.
Esta misma tarde no he podido evitar emocionarme al leer un artículo en el XLSemanal. Dicho artículo contaba la historia de Ibai, un niño de 4 años al que le habían trasplantado cinco órganos en una misma operación tras descubrir que en el interior del pequeño había crecido un "teratoma feto in feto" (tumor que viene a ser el aborto de un gemelo, con uñas, pelos, músculos..) y de cómo lo había vivido su familia.
Y ha sido ahí, al ver las ganas de vivir del pequeño y la lucha incansable por sobrevivir, además de los testimonios de unos padres destrozados por ver cómo se iba su hijo, cuando la primera lágrima ha empezado a caer por mi mejilla.
¿Cómo podemos dar tanta importancia a las cosas materiales (que no tenemos, por supuesto), a los viajes que no podemos realizar, a lo guapo o feo que es alguien, al dinero que tenemos cada uno? Son cosas verdaderamente insignificantes al lado de historias como ésta en las que los sentimientos están a flor de piel y en las que te das cuenta de que lo único que vale realmente es el sentimiento de amor por la vida y el apoyo de los tuyos. Lo demás no vale nada.
Y ha sido ahí, al ver las ganas de vivir del pequeño y la lucha incansable por sobrevivir, además de los testimonios de unos padres destrozados por ver cómo se iba su hijo, cuando la primera lágrima ha empezado a caer por mi mejilla.
¿Cómo podemos dar tanta importancia a las cosas materiales (que no tenemos, por supuesto), a los viajes que no podemos realizar, a lo guapo o feo que es alguien, al dinero que tenemos cada uno? Son cosas verdaderamente insignificantes al lado de historias como ésta en las que los sentimientos están a flor de piel y en las que te das cuenta de que lo único que vale realmente es el sentimiento de amor por la vida y el apoyo de los tuyos. Lo demás no vale nada.
sábado, 12 de marzo de 2011
Ricos.
No veo casi nunca la tele, sólo "Españoles en el mundo" y los viernes algún programa de la cuatro tipo "Callejeros", por estar un rato con mi madre. Pero ayer fue diferente. Desgraciadamente, me quedé enganchado a la televisión (y al twitter) por el desastre ocurrido en Japón (sentí miedo, mucho miedo, y pena también).
En un descanso, mi madre cambió de canal. Pues bien, en menos de 5 minutos anunciaron tres programas de gente rica, lujos y placeres de los mas adinerados, TRES. ¿De qué van? No me parece lógico que en estos tiempos las cadenas emitan programas de este tipo, es asqueroso. Me alegro por esa gente tan rica y tan famosa, pero no hace falta que nos restrieguen al resto de los mortales lo afortunados que son.
Eso sí, de lo único que me alegro es de saber que soy mas feliz que mucha de esa gente,y con mucho menos...Pobres infelices.
En un descanso, mi madre cambió de canal. Pues bien, en menos de 5 minutos anunciaron tres programas de gente rica, lujos y placeres de los mas adinerados, TRES. ¿De qué van? No me parece lógico que en estos tiempos las cadenas emitan programas de este tipo, es asqueroso. Me alegro por esa gente tan rica y tan famosa, pero no hace falta que nos restrieguen al resto de los mortales lo afortunados que son.
Eso sí, de lo único que me alegro es de saber que soy mas feliz que mucha de esa gente,y con mucho menos...Pobres infelices.
martes, 22 de febrero de 2011
Calendarios.
Febrero se me está haciendo largo, y me temo que me pasará lo mismo con el resto de meses de este año. El maldito calendario nuevo que hay en la cocina me recuerda a todas horas el día en el que vivo. Y la verdad, es algo que no me gusta.
Por ejemplo, hoy me he levantado, he ido a desayunar y era día 22. Cuando he salido de casa, al pasar por la cocina era día 22. Al volver de clase e ir a la cocina a comer, seguía siendo día 22. Así las cuatro o cinco veces que he ido esta tarde a la cocina a beber agua, comer algo o dar de comer al perro. Y esta noche, cuando vaya a cenar, seguirá todavía marcado bien fuerte en rojo el día 22. (Y mañana el 23, pasado el 24...)
¿Por qué han traído ese maldito calendario? No me gustan los calendarios que tienen un marcador para ir poniéndolo en el día que es. Tiene más emoción no saber en que día vives y preguntar a alguien o mirarlo en tu reloj cuando tienes que escribirlo en algún sitio. La espera se hace más corta. Porque vivimos siempre esperando.
Por mucho que queramos, no podemos despegarnos de la idea de tiempo. Y menos cuando tienes un maldito calendario en la cocina.
Por ejemplo, hoy me he levantado, he ido a desayunar y era día 22. Cuando he salido de casa, al pasar por la cocina era día 22. Al volver de clase e ir a la cocina a comer, seguía siendo día 22. Así las cuatro o cinco veces que he ido esta tarde a la cocina a beber agua, comer algo o dar de comer al perro. Y esta noche, cuando vaya a cenar, seguirá todavía marcado bien fuerte en rojo el día 22. (Y mañana el 23, pasado el 24...)
¿Por qué han traído ese maldito calendario? No me gustan los calendarios que tienen un marcador para ir poniéndolo en el día que es. Tiene más emoción no saber en que día vives y preguntar a alguien o mirarlo en tu reloj cuando tienes que escribirlo en algún sitio. La espera se hace más corta. Porque vivimos siempre esperando.
Por mucho que queramos, no podemos despegarnos de la idea de tiempo. Y menos cuando tienes un maldito calendario en la cocina.
miércoles, 16 de febrero de 2011
FyZ
"Los cuatro somos parientes cercanos, y hablamos una especie de lenguaje familiar esotérico, una suerte de geometría semántica dentro de la cual la distancia más corta entre dos puntos es un círculo casi completo."
Franny y Zooey, J.D. Salinger
Franny y Zooey, J.D. Salinger
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